Lituania cuenta con su propio tramo del Camino de Santiago, ofreciendo una forma única de experimentar la tradición jacobea en el corazón del Báltico, albergando su propio tramo que conecta este país con la capital gallega.
Vilna celebra su 700 aniversario y su nombramiento como Capital Verde Europea 2025, marcando un hito en su compromiso con la sostenibilidad.
Lituania se posiciona como uno de los destinos turísticos emergentes más atractivos de Europa, ofreciendo una combinación única de patrimonio histórico, cultura vibrante y belleza natural. Su creciente reconocimiento internacional ha alcanzado un nuevo hito con su inclusión en la lista Best in Travel 2025 de la prestigiosa guía Lonely Planet, situándose como el segundo mejor destino del mundo y el primero en Europa para visitar este año.
Este reconocimiento llega en un momento clave, con la celebración del 700 aniversario de Vilna y su nombramiento como Capital Verde Europea 2025. A lo largo del año, el país ofrecerá un programa repleto de eventos culturales y experiencias eco-friendly, consolidando su apuesta por el turismo responsable y la preservación de su rico patrimonio.
Lituania y el Camino de Santiago: una conexión inesperada
Pocos lo saben, pero Lituania alberga su propio tramo del legendario Camino de Santiago. El Camino Lituano, reconocido desde 2017 como Itinerario Cultural por el Consejo de Europa, enlaza con el Camino Polaco y permite a los peregrinos continuar su ruta hasta Santiago de Compostela.
Esta alternativa ofrece a los aventureros españoles la oportunidad de conectar con la tradición jacobea en un entorno único, permitiéndoles descubrir una faceta diferente del Camino en una región fascinante.
Istmo de Curlandia: dunas, leyendas y naturaleza salvaje
Entre el mar Báltico y la laguna de Curlandia se extiende el Istmo de Curlandia, un paraíso natural de 98 kilómetros reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus paisajes de dunas doradas, frondosos bosques de pinos y pintorescos pueblos pesqueros lo convierten en un destino fascinante.
Desde la imponente duna de Parnidis, que ofrece vistas espectaculares, hasta la misteriosa Colina de las Brujas en Juodkrantė, donde las esculturas de madera dan vida a antiguas leyendas lituanas, el Istmo fusiona la magia de la naturaleza con la riqueza mitológica de la región.
Lagos Verdes de Vilna: un refugio esmeralda a pocos minutos de la ciudad
A solo media hora de Vilna, los Lagos Verdes (Žalieji ežerai) ofrecen un respiro natural con sus aguas cristalinas de un verde intenso, producto de manantiales minerales. Formados hace 18.000 años por el retroceso de los glaciares, algunos de estos lagos alcanzan hasta 40 metros de profundidad y están rodeados de bosques frondosos.
Su mayor joya, el Lago Balsys, es protagonista de una antigua leyenda en la que una legión de cruzados quedó atrapada bajo el hielo. Hoy, este lago es conocido por su playa con Bandera Azul, ideal para un día de descanso en plena naturaleza.
Crecimiento constante del sector turístico
El auge de Lituania como destino no solo se refleja en su reconocimiento internacional, sino también en sus resultados económicos. En 2024, el país experimentó un destacado aumento en el sector, alcanzando más de 380 millones de euros en ingresos turísticos sólo en el tercer trimestre, consolidando su recuperación y expansión, según datos de la plataforma Trading Economics.
Con su singular combinación de cultura, naturaleza y compromiso con la sostenibilidad, Lituania se perfila como uno de los destinos imprescindibles de 2025, listo para sorprender a los viajeros con su rica historia, paisajes impresionantes y experiencias inolvidables.